Viernes, Febrero 21, 2020

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Autónomos: ¿sería rentable cotizar por ingresos reales?

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La cotización por ingresos reales divide a las asociaciones de autónomo, entre quienes la apoyan, como UPTA y UATAE y los que ven más inconvenientes, como ATA.

Se trata de una propuesta de algunas de las organizaciones que representan a los trabajadores autónomos en nuestro país y que parece de toda lógica: establecer un sistema de cotización proporcional a los ingresos “reales” en el RETA y no como hasta ahora que cada uno puede elegir la cotización que quiere pagar, comprendida entre un mío y un máximo, sin tener en cuenta sus ingresos reales.

Actualmente, la cuota a pagar depende de la base de cotización que cada autónomo elija, teniendo en cuenta que debe pagar de cuota el 30,3% de su base de cotización (el 28,3% corresponde a contingencias comunes, el 1,1% a contingencias profesionales, el 0,8% a la prestación por cese de actividad y el 0,1% a formación y prevención). Con todo, la cuota mínima mensual que pagan todos los autónomos (a menos que tengan reducciones subvencionadas por su Comunidad Autónoma) es de 286,1€/mes para los autónomos independientes y de 367,8€/mes para los autónomos societarios Esto supone que la cuota mínima parte de unos “ingresos teóricos” de 944,4 euros mensuales, en el caso de los autónomos independientes y de algo más de 1.200 euros para los autónomos societarios.

Si echamos un vistazo a las estadísticas del último año, en España existen 3.269.000 autónomos, y cerca del 86% de ellos ( si computamos sólo los autónomos independientes, cotizan por una base mínima. Si a estos, les sumamos también los autónomos societarios, el porcentaje desciende hasta un nada desdeñable 64,1%. En teoría, el cotizar por ingresos reales beneficiaría a un elevado número de trabajadores autónomos (todos aquellos que en teoría ganan un sueldo inferior a mil euros), ya que la cuota se vería reducida drásticamente. Pero cabe preguntarse si el 86% de los autónomos que tributan por el mínimo realmente tienen unos ingresos de menos de mil euros. La respuesta es obviamente que no, lo que situaría la franja de los “beneficiados” mucho más debajo de lo que en principio pudiera parecer.

¿Difícil de llevar a la práctica?

Ahora bien, este argumento no parece tan simple, en opinión de ATA, que pese a declararse de acuerdo en que “se debe avanzar en dicha adecuación de forma progresiva con el fin de no sólo de incrementar la contributividad de los autónomos al sistema sino su propia protección social, lo cierto es que en la actualidad la aplicación de un sistema de cotización proporcional a los ingresos en el RETA no parece factible desde el punto de vista operativo y práctico”.

ATA señala algunos inconvenientes empezando por un problema de definición en cuanto a qué se consideran “ingresos reales”, ya que podría referirse tanto a la facturación total como a los rendimientos netos (ingresos menos gastos), determinando éstos últimos la base imponible desde el punto de visto fiscal.

“La consideración de la facturación como “ingresos reales”- señalan desde ATA- podría conllevar que, por ejemplo, en el caso de un transportista, la base sobre la que se determinaría la cotización correspondiente estaría sobredimensionada”. El transportista incluye en su facturación el carburante, que puede llegar a suponer el 40% de la misma, así como otros gastos relacionados con el mantenimiento del vehículo y su amortización. “En caso de considerar la facturación sin la sustracción de dichos gastos, nos encontraríamos en un claro supuesto de sobrecotización sobre lo que realmente percibe (rendimiento neto) el autónomo. Es decir, pagaría más de lo que puede y debe cotizar”, afirman desde esta organización. Por tanto, en opinión de ATA “lo más adecuado sería considerar los rendimientos netos como “ingresos reales”.

Ahora bien, ello también conlleva dificultades desde el punto de vista de su aplicación técnica. En primer lugar, la Agencia Tributaria sólo dispone de los rendimientos netos 18 meses después del cierre del ejercicio fiscal. Eso supondría que la cotización se establecería sobre unos resultados anteriores que no tienen porque corresponder con la actividad del año en curso en el que se estaría cotizando. Tampoco se podría establecer para los nuevos emprendedores.

Otro problema surge de los diferentes tipos de autónomos que existen, entre los que en el sector del transporte tienen especial incidencia los societarios. Según los datos de afiliación a la Seguridad Social hay 1.038.569 autónomos societarios (vinculados a una sociedad) para los cuáles habría que determinar si sus rendimientos netos serían los correspondientes a la su actividad como autónomo o los correspondientes a la sociedad. De igual manera, otro colectivo que presentaría serios problemas son los 198.552 familiares colaboradores cuyos rendimientos netos son los del autónomo principal sin tener una referencia propia.

Por último, si además consideramos el régimen fiscal de los autónomos, existen 400.000 autónomos que tributan en estimación objetiva o módulos. Es decir, para los cuales Hacienda establece mediante orden ministerial sus rendimientos netos en función de criterios objetivos anualmente.

Según ATA, de lo anteriormente expuesto se deduce que no podrían determinarse de forma precisa los rendimientos netos de aproximadamente 1.937.121 autónomos: 1.038.569 autónomos societarios, 198.552 familiares colaboradores, cerca de 400.000 autónomos en estimación objetiva o módulos y 300.000 nuevos autónomos.

¿Tarifa plana o tramos progresivos?

El debate entre las asociaciones de autónomos más representativas esta abierto en este tema, con posturas si no enfrentadas, si divergentes. Por un lado, los coletivos de UPTA y Uatae consideran que sería interesante analizar una modificación o la eliminación de la Tarifa Plana por el pago un sistema de tramos que tenga en cuenta los ingresos reales de los autónomos para fijar los impuestos que deben de pagar.

Por su parte ATA, la organización mayoritaria, no ve con malos ojos la actual tarifa plana. Es más ATA alababa las recientes medidas aprobadas por la Comunidad de Madrid entre las que destacaba el mantenimiento de dos años de la tarifa plana y la ampliación a 36 meses de la misma en municipios de menos de 5.000 habitantes. Pero lo cierto es que, las últimas estadísticas conocidas en este sentido, hablan de un fracaso masivo de muchos emprendimientos que han crecido al calor de la tarifa plana (64 euros mensuales por un periodo de dos años incluso más en algunas comunidades). De hecho más del 84% de estos negocios cierran al tener que afrontar una cuota normalizada.

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